Es hora punta, el local está lleno de clientes y el personal está en modo supervivencia. Mientras las comandas salen de la cocina y la gente hace cola en la barra, cada segundo cuenta. En el caos de un viernes o un sábado por la noche, el sistema de reciclaje que tanto ha costado implantar es lo primero que se desmorona.
Con las prisas por contentar a los clientes, no se siguen los procesos, los contenedores se contaminan y los esfuerzos de sostenibilidad se echan literalmente a perder. No es deliberado. Incluso las mejores intenciones pueden flaquear ante un servicio ajetreado. Entonces, ¿qué se puede hacer para reducir la brecha entre la responsabilidad medioambiental y la realidad operativa?
1. Colocar los contenedores en los lugares adecuados
En cualquier negocio de hostelería, la eficiencia es clave. Cuando cada minuto cuenta, el personal no tiene tiempo de hacer desplazamientos regulares para clasificar los residuos. Asimismo, cuando el espacio es limitado en los establecimientos hosteleros, puede resultar difícil ofrecer instalaciones para separar los reciclables en el punto de recogida.
La clave para garantizar que el establecimiento maximice las tasas de reciclaje y cumpla la legislación, al tiempo que sigue funcionando sin problemas, es colocar los contenedores apropiados en los lugares adecuados. Eso significa contenedores para residuos alimentarios cerca de las zonas de preparación en la cocina, papeleras para papel en las recepciones y contenedores para reciclaje de vidrio en las barras. Nuestros contenedores con ventilación Slim Jim® están diseñados para ayudar a incrementar las tasas de reciclaje incluso en los espacios más reducidos. Su diseño estilizado y su reducido tamaño, combinados con funciones inteligentes como los cierres para bolsas y la extracción sencilla de la bolsa interior, los hacen aptos para resistir las exigencias de los establecimientos hosteleros con más actividad.
Asimismo, nuestros contenedores BRUTE® se ubican en entornos de las zonas de personal y son los favoritos de chefs, camareros y personal de limpieza gracias a su gran capacidad, su reconocida durabilidad y su facilidad de transporte.
2. Elegir el contenedor adecuado para cada tarea
No todos los contenedores son iguales. Así pues, una vez identificado el lugar donde deben colocarse las soluciones de clasificación, es necesario elegir el producto adecuado para la tarea. En hostelería, se necesitan contenedores que estén a la altura, capaces de soportar turnos ajetreados en los que se genera gran cantidad de residuos y hay poco tiempo para desecharlos. Se necesitan soluciones duraderas en las que poder confiar, contenedores diseñados para la tarea prevista y con garantías de larga duración que respalden sus prestaciones.
Los contenedores de diseño duradero, como el Slim Jim® de pedal frontal, son perfectos para zonas como las cocinas, donde cada vez se hace más hincapié en la gestión de residuos tras la introducción de la normativa Simpler Recycling, que exige separar los residuos alimentarios. Diseñados para resistir incluso en los entornos más exigentes, incorporan funciones inteligentes como tapas de pedal de cierre lento, que ayudan a ocultar los residuos antiestéticos y evitar olores no deseados.
Si bien la capacidad y la durabilidad son fundamentales en las áreas de personal, en las zonas que están a la vista de los clientes se necesita algo que combine funcionalidad y estética. Nuestra nueva gama de Rubbermaid, pequeña, inteligente y con mucho estilo, reinventa la gestión de residuos para los locales modernos. Sus contenedores de doble compartimento facilitan la gestión de residuos en recepciones, aseos y cualquier zona con clientes.
3. La claridad es clave
Proporcionar las soluciones de clasificación adecuadas es solo una cara de la moneda a la hora de mejorar el reciclaje; la otra es la claridad. Aunque para algunas personas pueda estar claro, es posible que haya personal que no entienda qué debe ir en cada contenedor, lo que puede provocar contaminación cruzada y resultar desastroso para las tasas de reciclaje.
Al fin y al cabo, basta una caja grasienta en el flujo de cartón o un tapón de botella en el de vidrio y, de repente, los residuos cuidadosamente separados acaban contaminados, lo que puede traducirse en un aumento de costes para su contratista de gestión de residuos.
Cuando su equipo va con prisas durante un servicio ajetreado, debe saber que el reciclaje se hará correctamente. Para ayudar, hemos creado una herramienta de personalización de etiquetas que permite personalizar de forma rápida y sencilla las etiquetas de reciclaje. Desde códigos de colores hasta diseños personalizados, existen opciones para ayudarle a aportar claridad a sus sistemas de gestión de residuos.
¿Quiere clasificar su reciclaje?
¿Necesita ayuda con el reciclaje? Solo tiene que ponerse en contacto con su equipo local. Estaremos encantados de analizar las necesidades de su establecimiento.
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